La Evaluación de la Calidad Educativa en Guatemala.
Si bien ya en la década de 1960,
el MINEDUC diseñaba instrumentos para evaluar las diferentes áreas del programa
educativo y organizaba administraciones a nivel nacional y censal, fue hace dos
décadas que la evaluación estandarizada basada en principios psicométricos se
ha implementado de manera sistemática y hace 10 años que toma un papel central
en los procesos de rendición de cuentas al nivel de los centros educativos. En
esta sección describimos la evolución de la evaluación desde estos primeros
esfuerzos hasta el progreso alcanzado en la última década.
En la década de 1960, se
realizaron esfuerzos de evaluación masiva. Los docentes eran los encargados de
administrar los instrumentos de evaluación, aunque no en la misma escuela en la
cual laboraban regularmente. Después de la administración de los instrumentos,
los docentes corregían las pruebas y estimaban la puntuación de cada uno de los
estudiantes. Los resultados eran utilizados para determinar la promoción de
cada estudiante (i.e., las evaluaciones eran sumativas y se “vinculaban” a la
decisión de promoción). No hay evidencia que las evaluaciones fueran sometidas
a análisis de validez o que los datos fueran consolidados en bases de datos
para generar indicadores. La evaluación era utilizada como un “marcador” de
logro del estudiante y no como una fuente de información más amplia. Estas
evaluaciones cesaron en la primer mitad de la década de 1970.
Durante las siguientes dos
décadas el proceso de evaluación fue exclusivamente responsabilidad del docente.
No se intentó crear evaluaciones estandarizadas sino hasta la década de 1990.
El Sistema Nacional para el Mejoramiento de los Recursos Humanos y Adecuación
Curricular (SIMAC) realizaba acompañamiento pedagógico en un grupo de escuelas
y para verificar el impacto de este acompañamiento en la calidad educativa,
encomendó al Centro Nacional de Pruebas (CENPRE) el diseño y administración de
evaluaciones de Lectura y Matemática. El Programa Nacional de Evaluación
Bilingüe Intercultural (PRONEBI) hacía lo mismo con escuelas bilingües.
El objetivo de este primer
ejercicio de evaluación estandarizada era bastante concreto: Determinar el
impacto de las acciones de SIMAC y PRONEBI. Esos primeros esfuerzos eran un
intento de sistematizar la evaluación estandarizada externa, aunque aún no era
explícito el esfuerzo por crear las dependencias y procesos que
institucionalizarían dicho sistema para generar indicadores del logro de los
aprendizajes con representatividad nacional y local. Por otra parte, este
esfuerzo era ya un cambio cualitativo con respecto a la experiencia de la
década de 1960.
Estas evaluaciones no se
vinculaban a la promoción del estudiante, mas intentaban proporcionar
información sobre el logro general de las intervenciones. Estas evaluaciones
enfatizaban la producción de información general en lugar de priorizar la
clasificación del logro de los individuos. En 1996, el MINEDUC inició
procedimientos para trasladar el CENPRE a la Universidad del Valle de
Guatemala, entidad que mediante un convenio con el MINEDUC creó el Programa
Nacional de Evaluación del Rendimiento Escolar (PRONERE) de la Universidad del
Valle de Guatemala.
En este año PRONERE preparó y
realizó pilotos de nuevos instrumentos que fueron utilizados en los años
posteriores. Las evaluaciones nacionales de Lectura y Matemática en Español,
K’iche’, Kaqchikel, Q’eqchi’ y Mam se iniciaron en 1997, en muestras
representativas a nivel nacional y departamental. Este fue el primer esfuerzo
por crear un sistema de evaluación cuyo eje fuese la medición de logros por
medio de evaluación estandarizada, que abarcara la globalidad del sistema y que
pudiera utilizarse para elaborar indicadores nacionales y departamentales. Se
enfatizó la rigurosidad técnica y se recolectaba información de factores asociados
al rendimiento, tal como características de las escuelas y los docentes.
PRONERE recolectó datos de manera continua desde 1996 hasta 2001.
Por su parte, la Dirección
General de Evaluación Bilingüe Intercultural (DIGEBI) elaboró instrumentos en
los cuatro idiomas Maya mayoritarios (K’iche’, Q’eqchi’, Kaqchikel y Mam) para
evaluar estudiantes del Tercer grado del nivel Primario. Hubo administraciones
en los años 2001, 2002 y 2003 a través de las Jefaturas Departamentales de
Educación Bilingüe Intercultural (JEDEBI). Nuevamente, las evaluaciones se
diseñaron para evaluar el impacto del acompañamiento pedagógico y no se
vinculaban a la promoción de los estudiantes.
El año 2004, fue particularmente
dinámico para la evaluación estandarizada en Guatemala. En ese año PRONERE
nuevamente evaluó muestras representativas al nivel nacional y departamental de
estudiantes de Tercero y Sexto grados. En simultáneo, el Ministerio de
Educación realizó la primera evaluación de estudiantes del último año del Ciclo
Diversificado del nivel Medio (Evaluación de Graduandos) con apoyo de la
Universidad de San Carlos de Guatemala. En el año 2005, PRONERE evaluó una
muestra de estudiantes del Tercer año del Ciclo Básico del nivel Medio. Ese
mismo año la evaluación estandarizada del nivel Primario se trasladó al
Ministerio de Educación y los estudiantes graduandos fueron nuevamente
evaluados con apoyo de la Universidad de San Carlos de Guatemala bajo la figura
del Sistema Nacional de Evaluación e Investigación Educativa (SINEIE), ente en
proceso de constitución legal. En el 2006, SINEIE se institucionalizó y
transformó en la Dirección General de Evaluación e Investigación Educativa
(DIGEDUCA), la cual absorbió la evaluación estandarizada de todos los niveles.
A partir del 2005, se operó
también otro cambio; Guatemala agilizó su participación a nivel internacional:
1) El país es signatario del Decálogo Educativo 2021 para Centroamérica, Panamá
y República Dominicana, en el cual se plantea como eje de acción la efectividad
y calidad de la educación. Dentro de las actividades propuestas se encuentra
desarrollar pruebas de logro y participar en estudios comparativos
internacionales. 2) Guatemala también se comprometió con los Objetivos de
Desarrollo del Milenio. El objetivo 6 indica la necesidad de contar con
resultados de aprendizaje reconocidos y mensurables. 3) Guatemala se tornó más
activa en el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la
Educación (LLECE) y participó en el Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo
(SERCE). 4) DIGEDUCA amplió aún más la participación internacional al sumarse a
los países del Estudio Internacional de Educación Cívica y Valores (ICCS) el
cual incluye países fuera de la región latinoamericana.
En el ámbito técnico se dieron
cambios importantes en el desarrollo de las evaluaciones. Destacan los
siguientes: • Se inició la construcción de instrumentos referidos al criterio 7,
que reemplazaron los instrumentos referidos a la norma8 utilizados en el
pasado. • Se introdujo la Teoría de la Respuesta al Ítem9 para reemplazar la
Teoría Clásica10 utilizada previamente. • Se agregaron evaluaciones del nivel
Secundario Básico y Diversificado con contenidos alineados a las expectativas
curriculares del nivel. • Se inició la experimentación con instrumentos que
además de respuestas de selección múltiple11, incluyen preguntas de respuesta
abierta12. • En lugar de traducciones de instrumentos en español para la
evaluación de estudiantes bilingües, se desarrollaron evaluaciones “desde el
idioma” y evaluaciones contextualizadas13.
La evaluación de estudiantes
graduandos fue censal y reavivó la discusión sobre la vinculación de las
evaluaciones a la promoción de los estudiantes y la aprobación de
funcionamiento de establecimientos privados. Una diferencia con respecto a la
evaluación de la década de 1960, fue la demanda generalizada por demostrar la
validez de los instrumentos e investigar los factores asociados al desempeño
que pudieran ser incorporados a una política de calidad educativa. Dicho debate,
sobre la vinculación de las evaluaciones a la promoción de los estudiantes o la
aprobación para el funcionamiento de los establecimientos, aún no ha concluido.
Otro debate que se generó y aún
continúa es la ubicación idónea de DIGEDUCA. En ningún momento se negó la
necesidad de asegurar la interacción entre el MINEDUC y DIGEDUCA o la necesidad
de asegurar que los procesos de DIGEDUCA se ligaran a los procesos del MINEDUC.
La discusión se dio en torno a DIGEDUCA como dependencia o instituto, no al sistema
de evaluación como el modelo que relacionaba el proceso de evaluar con las
acciones que de los resultados se desprendían. Por un lado, se proponía a
DIGEDUCA como un ente externo al MINEDUC y por otro como una dependencia del
MINEDUC.
Los argumentos a favor de que
DIGEDUCA se ubicara fuera del MINEDUC se asociaban al modelo de calidad
propuesto por el MINEDUC (ver Figura 2), en el cual la evaluación era
principalmente una pieza del aseguramiento de la calidad para que gestores,
padres de familia y estudiantes juzgaran el impacto de los establecimientos
educativos y los programas que les ofrecían acompañamiento pedagógico. La
premisa era que la ubicación de DIGEDUCA como ente externo aseguraría la
objetividad de los resultados de las evaluaciones. Se consideraba que al estar
fuera del MINEDUC, DIGEDUCA tendría la independencia y seguridad necesarias
para garantizar su sostenibilidad financiera, autonomía política y calidad
técnica.
Es notorio que la perspectiva de
la década de 1960, se basaba en las evaluaciones como una herramienta para
asegurar el cumplimiento de ciertas metas. La evaluación era uno de los
requisitos para la promoción, y el énfasis estaba en esta característica como
“marcador” de logro. En lugar de esto, la década de 1990, inició con un interés
principal en el desarrollo de instrumentos que dieran información para elaborar
planes de mejora y ajustar las políticas educativas.
En el presente ambos
intereses están vigentes, aunque el énfasis difiere respecto al nivel evaluado.
La Primaria es evaluada para obtener información general del desempeño y
características del sistema, mientras que el Diversificado es evaluado para
establecer dichas “marcas” de logro. Será necesario hacer dichas diferencias
explícitas para tener una visión más clara de la razón por la cual se evalúa el
nivel y el uso que se puede dar a la información producida para cada nivel.






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